¡Es avergonzarte ese despliegue de ostentosidad en los tiempos que corren!
El mendigo, se tapa el rostro y es
ignorado por los que adoran una figura llena de ornamentos, una figura por la cual los
costaleros dan su fuerza y sufrimiento. En Semana Santa se vende una
solidaridad inexistente. No son capaces de darle al mendigo para comer,
pero sí al Santo para salvar su alma. Esa será vuestra verdadera condena, la
hipocresía que vendéis.

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